¡Digámosle NO a los microorganismos malos!

Con el verano posiblemente escuchemos, alrededor de nosotros, sobre el aumento en la frecuencia de infecciones intestinales y contaminación cruzada, principalmente originadas por la transferencia de microorganismos patógenos (peligrosos) desde los alimentos crudos o sin desinfectar hacia los que están listos para el consumo.

La manipulación o el contacto con utensilios domésticos, superficies de trabajo, esponjas y paños sucios dan como resultado el consumo de alimentos contaminados, lo cuales pueden provocar enfermedades como la enteritis, alergias, hepatitis “A”, entre otras.

Pero, ¿cuánto sabemos sobre las infecciones intestinales y la contaminación cruzada?

Los microorganismos son seres vivos muy pequeños, tanto que son invisibles al ojo humano. Hay tres tipos diferentes de microorganismos: buenos, malos y peligrosos.

a) Los microorganismos buenos son útiles y están presentes en el proceso de elaboración de ciertos alimentos y bebidas, como por ejemplo el queso, el yogur, la cerveza y el vino. Se utilizan en la fabricación de medicinas, como es el caso de la penicilina, y ayudan a digerir los alimentos en el intestino.

b) Los microorganismos malos o de alteración no suelen provocar enfermedades a las personas, pero pueden hacer que los alimentos huelan y sepan mal, y que tengan un aspecto repulsivo.

c) Los microorganismos peligrosos causan enfermedades a las personas y pueden incluso matar. Se denominan “patógenos”. La mayoría de ellos no altera el aspecto de los alimentos.

Algunos de los microorganismos de transmisión alimentaria peligrosos más comunes son:

  • las bacterias.- salmonella, whigella, campylobacter y e. coli;
  • los parásitos.- giardia, trichinella; y
  • los virus.- hepatitis A., h.pilori

Estos microorganismos se encuentran en todas partes, pero sobre todo en las heces, la tierra y el agua; las ratas, los ratones, los insectos y otros; los animales domésticos, marinos y de granja (como perros, peces, vacas, gallinas y cerdos) y las personas (vísceras, boca, nariz, intestinos, manos, uñas y piel).

Los microorganismos dependen de alguien o de algo para desplazarse. La transferencia de microorganismos de una superficie a otra se denomina “contaminación”.

Las manos son uno de los vehículos más habituales para el desplazamiento de microorganismos de un lugar a otro.

Los microorganismos pueden transmitirse a través de alimentos, utensilios en la preparación de alimentos o agua contaminados.

Las mascotas y los animales domésticos también pueden ser una fuente de contaminación.

La mayoría de los microorganismos “crece” por multiplicación. Para multiplicarse, necesitan: comida, agua, tiempo y calor. La carne, el pescado, el arroz y la pasta cocidos, la leche, el queso y los huevos son alimentos que proporcionan las condiciones ideales para el crecimiento microbiano.

Los síntomas más comunes de las enfermedades de transmisión alimentaria son los dolores estomacales, vómitos y diarrea.

Los síntomas dependen de la causa de la enfermedad. Pueden manifestarse muy rápidamente tras la ingesta del alimento o después de algunos días o incluso semanas. En la mayoría de los casos de enfermedades de transmisión alimentaria, los síntomas se manifiestan de 24 a 72 horas después de la ingesta del alimento.

Tomar nota que las enfermedades de transmisión alimentaria pueden acarrear problemas de salud a largo plazo. Algunas enfermedades muy graves, como el cáncer, la artritis y los trastornos neurológicos, pueden ser provocadas por alimentos contaminados. Para los lactantes, los enfermos, las embarazadas y los ancianos, las consecuencias de las enfermedades de transmisión alimentaria son por lo general más graves y con mayor frecuencia mortales.

El asesoramiento sobre el tratamiento de las enfermedades de trasmisión alimentaria debe ser profesional. Consultemos a un médico cuando las evacuaciones de vientre sean muy frecuentes, muy líquidas, contengan sangre o se prolonguen durante más de 3 días.

¡Digámosle NO a los microorganismos malos!

A. Manteniendo la limpieza

B. Separando los alimentos crudos y cocinados

C. Cocinando completamente las comidas

D. Manteniendo los alimentos a temperaturas seguras

E. Usando agua y materias primas seguras

María del Carmen Velandres Siles
Enfermera Especialista en Oncología Pediátrica (EEO 716)
Administradora Casa Magia “Teresa Pasco Ramírez”